domingo, febrero 17, 2008

Alianza de raros

En una reciente visita a la sede de Naciones Unidas en Nueya York, el líder iraní Ahmadineyad aceptó la invitación de la Universidad de Columbia para pronunciar una conferencia. Después de ser presentado al auditorio por el rector de la Universidad –que no dudó en calificarlo de abyecto, tirano y déspota, ante la estupefacción del invitado- fue Ahmadineyad quien dejó boquiabierto a los asistentes cuando, preguntado por la persecución en su país a los homosexuales, afirmó que en Irán no los había, cuestión que en el fondo no deja de ser una suerte porque lo que allí se considera ´desviación` es castigado en el Código Penal con la pena de muerte (muerte por ahorcamiento, por ser más preciso, y colgados de una grúa).

No es Ahmadineyad quien anda ahora por Madrid en el I Foro de la Alianza de Civilizaciones, pero sí Jathamí, verdadero precursor de ese engendro que algunos intentan ahora dificilmente pasar de verbo a carne. Desgraciadamente, la intervención del Presidente Zapatero en la jornada de apertura del Foro no arrojó mucha luz en relación con los contornos de este etéreo invento de la Alianza de Civilizaciones, invento que empieza ya mal por el nombre. Tampoco creo que fuera Zapatero la persona más indicada para materializar una figura de la que se siente precursor por derivar de lo que algunos han denominado ´el pensamiento Alicia`, el ´buenismo` o, simplemente, el peligroso ejercicio mental de huida de la realidad con el objetivo de adentrarse en un mundo idílico, de fantasía, para el que –y eso es lo malo- se pone a disposición toda una ociosa política exterior (no en vano se dice ahora que los principios que inspiran esa hueca Alianza deben convertirse en sustento de una política de Estado). No es casualidad que los países serios, con política exterior definida -Francia, Alemania, Reino Unido; muy llamativa la ausencia de muchos Estados de la UE- se hayan abstenido de participar en una jornada que consideran festiva, donde el protagonismo parece reservado a los personajes de la farándula mundial.

Afirmó Zapatero en su discurso de apertura que la Alianza aspira a tender puentes para <>. Más que detenerse en la mera gestión lo que debería hacerse es acabar con las diferencias, sobre todo si éstas consisten en actitudes tendentes a criminalizar determinadas conductas o prácticas sexuales, discriminar sistemáticamente a la mujer en absolutamente todos los ámbitos que puedan imaginarse o prohibir la libertad religiosa, todo ello, envuelto en el mayor desprecio a las libertades y derechos del hombre. Pero no; el problema parece que no está allí donde se lapida o se realizan prácticas ablativas sino que está aquí, donde reina un régimen de tolerancia suficiente como para organizar un Foro tan raro como éste.

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