No es Ahmadineyad quien anda ahora por Madrid en el I Foro de la Alianza de Civilizaciones, pero sí Jathamí, verdadero precursor de ese engendro que algunos intentan ahora dificilmente pasar de verbo a carne. Desgraciadamente, la intervención del Presidente Zapatero en la jornada de apertura del Foro no arrojó mucha luz en relación con los contornos de este etéreo invento de la Alianza de Civilizaciones, invento que empieza ya mal por el nombre. Tampoco creo que fuera Zapatero la persona más indicada para materializar una figura de la que se siente precursor por derivar de lo que algunos han denominado ´el pensamiento Alicia`, el ´buenismo` o, simplemente, el peligroso ejercicio mental de huida de la realidad con el objetivo de adentrarse en un mundo idílico, de fantasía, para el que –y eso es lo malo- se pone a disposición toda una ociosa política exterior (no en vano se dice ahora que los principios que inspiran esa hueca Alianza deben convertirse en sustento de una política de Estado). No es casualidad que los países serios, con política exterior definida -Francia, Alemania, Reino Unido; muy llamativa la ausencia de muchos Estados de la UE- se hayan abstenido de participar en una jornada que consideran festiva, donde el protagonismo parece reservado a los personajes de la farándula mundial.
Afirmó Zapatero en su discurso de apertura que la Alianza aspira a tender puentes para <

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